La reforma de una vivienda resulta un desafío ante la variedad de problemas e imprevistos que pueden ir surgiendo a medida que se van realizando las acciones, y más cuando se trata de un inmueble antiguo, que se corre con el riesgo de que los materiales suelen ser antiguos y están desgastados. La clave para asegurar el éxito es la planificación y la paciencia, por lo que hay que tener en cuenta ciertos aspectos antes de ejecutar la renovación.
A la hora de realizar cambios en una casa se recomienda atender a la necesidad de garantizar la eficiencia energética, esto es, intentar que el suministro eléctrico y los electrodomésticos que vayamos a adquirir establezcan un significativo ahorro en el recibo de luz a través de un uso responsable del consumo eléctrico.
Otra de los puntos que debe adoptar el usuario es que, dentro del presupuesto que va a ajustar a la reforma, cuente con una partida para imprevistos. Más bien tendría que flexibilizar el dinero que vaya a invertir y contar con un fondo que le permita estar preparado ante cualquier problema que pueda surgir, puesto que es inevitable que en algún momento surjan contratiempos con los que no contaba el cliente en la reforma de la vivienda antigua.
En el momento en el que se plantea una remodelación de una vivienda antigua, el usuario puede enfrentarse ante la situación de no encontrar los mismos materiales con los que fue construida. Está claro que los decorados van cambiando con los años y los productos para reforzar las paredes y revestimientos evolucionan hacia una condición más resistente y ecológica. Por esta razón, es necesario que el propietario se prepare y tenga en mente que podría costar más dinero de lo planeado.
También conviene revisar los sistemas de tuberías y el cableado eléctrico, ya que se tratan de materiales que con el paso del tiempo experimentan deterioros que, sin una revisión periódica, podrían causar graves fugas de gas o agua y presentar roturas. Para evitar que este problema aumente hasta provocar filtraciones en las paredes, se recomienda sustituirlos cada tanto.
Ya que se reexamina todo el conjunto de tuberías y cables que aseguran el suministro eléctrico en el hogar, sería conveniente también echar un ojo a los productos nuevos que existen en el mercado. Puede que en su tiempo, las tarifas contratadas fuesen las más acertadas para la casa. Ahora, con la reforma, teniendo en cuenta que los materiales permutan, puede ser la ocasión ideal para fijarse en otros sistemas y apostar por una energía menos contaminante.

¿Qué imprevistos pueden surgir al reformar una casa antigua?

Para llevar a cabo este proceso, el usuario puede revisar las facturas eléctricas, con el objetivo de analizar si supone una apuesta rentable. También supone un momento adecuado para optimizar la potencial eléctrica, ya que podría no estar actualizada a los usos y necesidades de la vivienda actual.
Uno de los problemas que afrontan los inmuebles antiguos se asocia al material que se empleaba para pintar las paredes. La pintura con alto contenido en plomo se hizo bastante popular en su tiempo. Sin embargo, se trata de un producto muy tóxico y contaminante que se recomienda eliminar por completo en el caso de persistir. La apuesta por la pintura térmica puede considerarse una alternativa para emplear durante la reforma, ya que posee la ventaja de atrapar el calor en temporadas frías y concentrar el fresco durante el verano. De este modo, se experimenta también un ahorro en calefacción.
Por último, teniendo en cuenta que los tiempos han cambiado, es imprescindible que los cambios de imagen se adapten a las tendencias de las viviendas actuales: los colores madera y el estilo rústico predomina y no pasa nunca de moda. Para darle un último toque más responsable con el medio ambiente que los elementos decorativos posean materiales ecológicos, como las lámparas de mimbre o sillas de bambú, que garantizan una larga perdurabilidad.